Apasionado por los idiomas, se encontró con el japonés como un capricho del destino, a una maestra jardinera con la que compartían la misma pasión, lo que lo llevó por un camino poco transitado y más que interesante. Admirador desde hace años de esta cultura milenaria, este todavía estudiante del idioma oriental, cumple con un requisito básico del estudio: pasar los conocimientos adquiridos: el lenguaje y la caligrafía.

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 Francisco Sarlanga